CTERA convocó a una jornada de duelo y exigen Justicia por la muerte de la Vicedirectora y portero en la explosión de una escuela

Ante la injusta muerte de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez, vicedirectora y auxiliar de la Escuela Nº 49, Nicolás Avellaneda, de Moreno, por la desidia del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que al desfinanciar la educación pública deteriora las condiciones de infraestructura de las escuelas, la CTERA convoca el viernes 3 de agosto a una Jornada Nacional de Duelo en todas las escuelas del país”.

Entre las actividades propuestas están
– Izar la bandera a media asta.
– Crespones y cintas negras.
– Carta Abierta de CTERA a la Comunidad Educativa.
– Afiches y carteleras en las escuelas.
– Actividades que cada sindicato de base determine.

Quienes eran Sandra y Rubén

Sandra era la vicedirectora y Rubén el portero de la escuela. Ambos estaban desde temprano preparando el desayuno para recibir a los alumnos cuando una garrafa explotó.
Sandra Calamano tenía 48 años y si bien era vicedirectora de la Escuela N°49 Nicolás Avellaneda, ejercía desde hace tiempo el rol de directora en el establecimiento educativo.
El miércoles a la tarde, Sandra se había quedado hasta las 18 en la institución esperando a que llegue una cuadrilla para arreglar el problema de gas que tenían desde hacía, al menos, un año. Nunca llegaron.
Este jueves, como todos los días junto a Rubén, el portero del establecimiento, estaba preparando el desayuno para los alumnos cuando la institución explotó.
Según contaron los vecinos y padres que llevaban a sus hijos a la escuela tanto Sandra como Rubén Rodríguez, de 45 años, eran muy queridos por los chicos. Rubén estaba en la escuela desde hacía más de 30 años. Sandra y Rubén abrían la escuela hasta los sábados para que los chicos tengan el desayuno seis veces a la semana y hagan actividades extra curriculares.
Los padres de los alumnos denunciaron que las fugas se venían registrando desde hacía más de un año y muchas veces tuvieron que suspender las clases por el fuerte olor a gas.
Vecinos de la escuela y padres de los alumnos coinciden en que Sandra amaba dar clases, amaba la escuela y amaba a los chicos. “Vivía para ellos”, dijo una vecina a los medios que se acercaron a la escuela.